El número de niños afectados por conflictos armados en el mundo, así como la gravedad de las violaciones que los afectan, aumentó en 2017 respecto del año anterior, de acuerdo con el más reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En un reporte publicado este miércoles, la ONU detectó más de 21 mil violaciones graves a los derechos del niño, un incremento notable respecto de los 15 mil 500 incidentes de violencia contra menores reportados en 2016.

Al respecto, la representante especial de la ONU para el tema de niños y conflictos armados, Virginia Gamba, dijo que el documento muestra cómo en demasiadas situaciones las partes en conflicto sienten total desprecio por cualquier medida que pueda contribuir a proteger a los más vulnerables del impacto de la guerra.

Entre los detonantes, las crisis que se desencadenaron en la República Centroafricana (RCA), la República Democrática del Congo (RDC), Myanmar, Sudán del Sur, Siria y Yemen provocaron un aumento considerable de las violaciones graves verificadas.

En Siria, los niños han sufrido la mayor cantidad de violaciones registradas en el país. Al respecto, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) reportó que los combates han desplazado a unos 20 mil menores y sus familias en sólo tres días, y han provocado la muerte de cuatro menores. Mientras que en la República Democrática del Congo, las crisis en los Kasais incrementaron ocho veces los ataques a escuelas y hospitales al registrar 515.

Casi la mitad de las 881 bajas infantiles verificadas en Nigeria se debieron a ataques suicidas, incluida la utilización de niños como bombas humanas. Más de 10 mil menores de edad fueron asesinados o mutilados en 2017, y las cifras aumentaron sustancialmente en Irak y Myanmar, mientras permanecieron inaceptablemente altos en Afganistán y Siria.

En Sudán del Sur, la violencia continuó sin interrupción con mil 221 niños reclutados o utilizados para combatir. Los secuestros a gran escala también aumentaron

En Irak, al menos mil 36 menores fueron recluidos en centros de detención por cargos relacionados con la seguridad nacional, principalmente por su presunta asociación con el grupo extremista Estado Islámico. En Nigeria, más de mil 900 niños fueron privados de la libertad debido a la supuesta asociación de ellos o de sus padres con Boko Haram.

Los secuestros a gran escala siguieron siendo otra tendencia preocupante. En Somalia, Al-Shabab secuestró a más de mil 600 niños, muchos de los cuales también fueron víctimas de reclutamiento y uso o violencia sexual. También el reclutamiento masivo transfronterizo por organizaciones terroristas como el EI y Boko Haram también se documentó como una tendencia continua que requería esfuerzos regionales concertados.

Otra tendencia inquietante fue la negación del acceso a la ayuda humanitaria como táctica de guerra. Los niños de Myanmar, Sudán del Sur, Siria y Yemen no pudieron recibir auxilio en el momento apropiado para salvar vidas, concluye el reporte.