El trato hacia los niños migrantes separados de sus padres al intentar ingresar a EEUU generó indignación luego de que la oficina de Aduanas y Protección de Fronteras difundió fotografías de los menores en un centro de refugio. En las imágenes de uno de los 100 centros habilitados por la Oficina de Reasentamiento de Refugiados, en McAllen, Texas, se muestra a los niños encerrados en jaulas con colchonetas para dormir en el piso.

Se calcula que en ese sitio hay mil 500 niños, de entre 10 y 17 años, que esperan a que el gobierno analice la situación migratoria de sus padres.

El presidente Donald Trump justificó esta medida bajo el argumento de que su país “no será un campo de inmigrantes” ni “un complejo para mantener refugiados”. Incluso, la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, dijo que su gobierno no pedirá disculpas porque “las acciones ilegales tienen consecuencias”.

Para mitigar la situación, la líder demócrata en la Cámara Baja, Nancy Pelosi, visitó uno de estos centros, en San Diego, donde exigió que se frene la política de “cero tolerancia”. “Es un problema desgarrador que podría terminar en un momento si el presidente anula su acción”, dijo Pelosi.

Esta petición fue secundada por las ex primeras damas Laura Bush y Hillary Clinton, quien aseveró que se trata de “una crisis moral y humanitaria”.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, dijo que es un “abuso a menores permitido por el gobierno”.

Según un artículo del sitio The Cut, la patrulla fronteriza pide que no se use la palabra “jaulas” para describir estos lugares. Este centro solía ser un viejo Walmart. Según The New York Times este centro tiene alrededor de mil 500 niños entre 10 y 17 años.

El senador José Rodríguez, se sumó a las quejas el jueves pasado a través de un comunicado: “Deberíamos tener ‘cero tolerancia’ para el tratamiento inhumano e inmoral de estos niños” quienes están en estos refugios a más de 37 grados centígrados. “Esto es lo que hacen los totalitarios en Oriente Medio y en otros lugares”, indicó.

De acuerdo con un informe del Departamento de Seguridad Interna de EU, entre el 5 de mayo y el 9 de junio dos mil 342 niños han sido separados de sus padres.

De igual forma, la vocera de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, enfatizó que al Presidente “no le gusta el proceso” para enfrentar la inmigración ilegal, pero que estas acciones buscan que “se arregle” un problema que ellos heredaron de la administración de 2008.